A 10 AÑOS DEL CASO DE CANDELA SE ESPERA QUE COMIENCE EL SEGUNDO JUICIO

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A una década del crimen de Candela Sol Rodríguez, la niña secuestrada y asesinada en Hurlingham, se espera que en este semestre comience el segundo juicio oral por el caso, que fuera suspendido por la pandemia de coronavirus y que tendrá en el banquillo de los acusados a un narcotraficante, un expolicía bonaerense, un «informante» de esa fuerza y un carpintero, informaron este domingo fuentes judiciales.

El segundo juicio estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de Morón y se estima que comience una vez que se definan los protocolos para llevarlo a cabo ya que están citados unos 50 testigos, entre peritos, efectivos policiales y civiles.

EL CRIMEN:
Candela Rodríguez fue secuestrada el 22 de agosto 2011 en Villa Tesei, Hurlingham. Los responsables son un grupo de personas que la tuvieron en cautiverio. Luego la violaron y asesinaron. El cuerpo de la niña de 11 años fue hallado 9 días después, al costado de la colectora de la Autopista del Oeste, a unas 30 cuadras de su casa en una bolsa de residuos.

Por su parte, Carola Labrador dijo a Télam: «Ya no me importa nada el juicio. Hoy no confió en nadie y hubo jefes policiales a los que hicieron zafar de toda culpa».

«Ya cumplimos diez años sin Candela que se fue al cielo, pero también seguimos esperando que cierre la gran herida que tenemos. Es sabido que todos los culpables tienen que pagar»

EL PRIMER JUICIO

Por el crimen de Candela se realizó en 2017 un primer juicio al que llegaron como acusados Hugo Bermúdez (60), Leonardo Jara (40) y Fabián Gómez (46).

Hugo Bermúdez, uno de los condenados a prisión perpetua en 2017.

Los dos primeros fueron condenados por el TOC 3 de Morón a prisión perpetua como «coautores» de «privación ilegal coactiva seguida de muerte», en tanto que Gómez recibió una pena de 4 años de cárcel como «partícipe secundario».

Los elementos que los jueces ponderaron para las condenas fueron las pruebas de ADN que demostraron el cautiverio de la niña en la casa de Kiernan 992, de Villa Tesei, partido de Hurlingham, y que vincularon a Bermúdez, quien también quedó implicado con la quema de evidencias en la casa de su expareja.

En ese primer juicio, «Mameluco» Villalba declaró como testigo, al tiempo que «Topo» Moreyra y el carpintero Altamirano estuvieron presos en un comienzo de la investigación, entre 2011 y 2012, y luego recuperaron la libertad por falta de pruebas.

Sin embargo, el fiscal Ferrario reunió nuevos elementos y el año pasado acusó a «Mameluco» de liderar la organización criminal que cometió el secuestro y crimen de Candela y que presuntamente integraron Moreyra, Chazarreta y Altamirano.

Respecto del móvil del crimen, para la fiscalía se combinaron dos cuestiones: una, que Villalba se quiso vengar del padre de la niña, Alfredo Rodríguez, porque creyó que éste había pasado información a la Policía Federal (PFA) para que lo detuvieran 13 días antes de la desaparición de Candela.

La otra hipótesis es que la banda criminal buscaba ajustar cuentas con el padre de Candela -en aquel momento detenido por piratería del asfalto- por una deuda económica.

El 28, la tía de la niña recibió una llamada extorsiva atribuida a Jara en la que pedían que la madre de Candela «devolviera la guita», mientras que el 31 del mismo mes el cuerpo de la niña apareció adentro de una bolsa, al costado de la colectora de la Autopista del Oeste, a unas 30 cuadras de su casa.