EL AISLAMIENTO Y LA PANDEMIA MODIFICARON LA PERCEPCIÓN DEL TIEMPO

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Un estudio realizado en Argentina, dio como resultado que «el tiempo nos pasó mucho más rápido». Los resultados locales, a la luz de lo que hallaron estudios paralelos en Gran Bretaña, Francia, Italia y Brasil.

[EL 80 % DE LAS PERSONAS ENCUESTADAS AFRONTÓ UNA «MARCADA DISTORSIÓN TEMPORAL»]
María Elena Brenlla, lideró el desarrollo de trabajos, comparativos con el propósito de conocer de qué manera, en la pandemia las personas de Argentina y de diversas naciones construyeron sus representaciones sobre el paso de los días.

“Como denominador común de lo que ocurrió con los habitantes de todos los países examinados es que el 80 por ciento distorsionó su percepción del tiempo durante el confinamiento. Muchos individuos que tenían el calendario de feriados, últimas y próximas vacaciones en sus cabezas y solían recordar fechas con velocidad, no supieron muy bien qué contestar. Estaban perdidos”, advierte Brenlla.

Las interpretaciones y los predictores

Las conclusiones se enriquecen cuando, en paralelo, se difunde en qué consistieron los indicadores que se pusieron en juego. En esta línea, el equipo que coordina Brenlla en Argentina y los grupos europeos establecieron “predictores”. Por este motivo, el cuestionario suministrado incluyó ítems que indagaban en la satisfacción con la interacción social que manifestaban los individuos, consultaba con quién cohabitaban, si trabajaban en lugares de riesgo o no y, también, si hacían actividad física.

Otro aporte importante de la investigación fue la sobrecarga en la mujer. “Son las mujeres la que usualmente, además de trabajar afuera, trabajaron en sus casas más que antes. Tener hijos que asistían a clases y a los que había que ayudarlos mucho hasta que se acostumbraran a la nueva modalidad virtual agregó un vértigo que, en última instancia, hizo que uno se vea consumido por la nueva rutina”. Y continúa: “Lo mismo les ocurrió a los jóvenes que afrontaron una enorme sobrecarga emocional. Por último, con la actividad física, no comprendemos del todo que sucedió. Suponemos que debe haber alguna razón neurocientífica, pero lo cierto es que hacer algo de deporte en nuestras casas coincide con la aceleración de la percepción del tiempo”.

En el país, asimismo, les pasó lento a los hombres, a las personas mayores y a aquellos que no realizaban actividad física. Por el hecho de estar aislados y solos, por no tener compañía y, además, por contar con menos sobrecarga en sus casas, “el tiempo se les hacía eterno, no se les pasaba más”, apunta. En Francia y en Italia, donde el tiempo les pasó más lento, en cambio, los predictores fueron el aburrimiento, la tristeza por la falta de interacción social y el estrés hogareño.