HOY SE CONMEMORA EL DÍA INTERNACIONAL DEL SÍNDROME DE ASPERGER

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Sobre esto, la coordinadora del Centro de Estimulación Temprana de los hospitales Del Niño Jesús y Eva Perón, psicóloga Ana Karina Hormigo, explica: “Ambos centros pertenecen al Ministerio de Educación de la provincia, y por convenio de reciprocidad funcionamos en ambos hospitales. Es así que Salud y Educación trabajamos juntos para dar respuesta a estos pacientes”.

Y continúa: “El asperger no es una patología, en cambio sí hablamos de un trastorno del desarrollo. Así lo englobamos dentro del Trastorno del Espectro Autista. La característica primordial es la dificultad en la socialización y la comunicación, con intereses restrictivos y algunos comportamientos estereotipados”.

Las personas con asperger en general tienen un nivel cognitivo dentro de parámetros llamados normales, tienen una inteligencia media, con algún interés en particular por un área del conocimiento.

“En los hospitales trabajamos con niños con TEA, chicos de 0 a 3 años; aunque en realidad al asperger lo estamos diagnosticando alrededor de los 4 o 5 años de edad. Al principio se manifestará dentro de ese espectro autista”, sostiene la referente.

Quienes tienen asperger suelen presentar un lenguaje sofisticado. “Tienen un mejor nivel cognitivo o del lenguaje, un acento particular, neutro, vocabulario sofisticado con utilización de palabras que habitualmente no usamos”, comenta la licenciada.

Asimismo cuenta que desde el centro siempre buscan el canal para que los menores estén incluidos en una escuela.

“Desde Educación, el año pasado se creó el Servicio de Abordaje Integral para niños con TEA, donde sí se reciben a estos chicos que egresaron del centro y no tienen un equipo privado que los acompañe y tampoco están en condiciones de ser incluidos en una escuela.

Entonces se los recibe para que luego una vez organizados, puedan ir a una escuela, ya sea común o especial”, subraya.

Por último recuerda a la sociedad que dentro del Sistema Provincial de Salud, puedan acudir también a los hospitales Avellaneda y Eva Perón, donde los doctores Juan Pablo Molina y Quintana hacen el diagnóstico correspondiente.