LA VIOLENCIA DE GÉNERO, SÍ EXISTE

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Nos arriesgamos a un retroceso mayúsculo si no logramos frenar a quienes niegan o banalizan el machismo. La desigualdad a la que están sometidas las mujeres es, sin dudas, una realidad que puede medirse en víctimas.

El 8 M debe comenzar por convencernos de que esta jornada es de reflexión, conocimiento, sororidad, empatía y fundamentalmente, de reivindicación y lucha. Porque lejos de la exageración y la necesidad de protagonismo, el mal llamado en algún momento «sexo débil», solo busca la igualdad.

A veces algunos escépticos por conveniencia, desconfían hasta de las cifras oficiales. Cuando es claro que año a año, los femicidios crecen y dejan en evidencia, no solo una familia «machista», sino también un Estado sin verdaderas políticas para poner fin a la impunidad.

Entre enero y febrero de este año, se registraron 54 femicidios en Argentina. Esta cifra preocupa porque supera a la del año pasado y representa 1 femicidio cada 28 horas. Otro dato que demuestra la falta de políticas públicas, es que de las mujeres muertas por la violencia machista, el 12 % al menos hizo una denuncia previa. En tanto, el 8 % contaba con alguna medida judicial. 

Este martes, las calles de todo el mundo fueron caja de resonancia del hastío de las mujeres de la violencia, la falta de oportunidades y la desigualdad. Multitudinarias marchas coparon las principales calles de todas las capitales del mundo. El mensaje, el mismo: «pongamos fin al patriarcado».