PERSECUCIÓN Y MUERTE EN PANAMERICANA: UN CHAT DESGARRADOR

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La madre de Malena Chiocconi, la joven de 21 años – rehén de una persecución – , recibió mensajes desesperados por parte de su hija. Ante este llamado de alerta, la mujer salió desesperada en su búsqueda.  El escenario que encontró la mujer fue dantesco. 

Para entender los hechos apelamos a la cronología y la línea de tiempo. La versión de la mujer, es la más firme para los investigadores. Según se supo, durante la madrugada Malena estuvo con algunos de los jóvenes que participaron de la persecución en un boliche llamado Merlín, en Don Torcuato, del cual salieron a las 4 de la madrugada.

La mujer aseguró a la prensa que su hija había salido por primera vez el jueves por la noche con un muchacho que conoció en las redes sociales y que «algo pasó» porque se «asustó» y «quiso bajarse del auto».

A partir de ese momento y en otro tono, la mujer intentó relatar el chat desgarrador que durante segundos mantuvo con su hija. «Me mandó un mensaje en el teléfono, el mensaje era en tiempo real y para mí, mi hija me estaba pidiendo auxilio», dijo.

«Nos está siguiendo la policía». «Dios mío, ma». «Estoy llorando». Fueron tres mensajes consecutivos a las 4.33 de esta madrugada que recibió Daniela, la madre de Chiocconi, en el chat de Whatsapp de su teléfono celular por parte de su hija.

En un contexto de persecución entre un camión y efectivos policiales en medio de la Panamericana, la mujer se dirigió a la ubicación en tiempo real que marcaba el teléfono de su hija. Y efectivamente, ante los ojos de dolor y desazón de esta mujer que no podía creer lo que veía, tuvo que observar el final de una historia o novela negra: Daniela observó un siniestro vial, una terrible colisión que tenía en el centro de la escena nada menos que a su hija, la mismísima Malena, con su cuerpo retorcido entre los hierros del auto.