REYES MAGOS: ¿POR QUÉ SE DEJAN LOS ZAPATOS LA NOCHE ANTERIOR?

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El 6 de enero es el día más esperado por los niños y las niñas. Esa madrugada, los Reyes Magos visitan sus casas para hacer regalos y repartir ilusión junto a los zapatos que se dejaron la noche anterior, además de unos cuencos con agua y comida para los camellos que trasladan a los tres hombres de Oriente.  

Según la tradición cristiana, Melchor, Gaspar y Baltazar eran tres sacerdotes eruditos que, enterados del nacimiento de Jesús en Nazaret, viajaron hasta allí guiados por una estrella para dejar obsequios y rendir homenaje al recién nacido.

En la España del siglo XIX se dio inicio a la festividad de los Reyes Magos con una cabalgata que recorría las calles de las principales ciudades y la costumbre de escribirles una carta el día anterior con deseos y pedidos especiales. 

A partir de allí, las costumbres fueron cambiando según el país y según cada familia. Pero la tradición de dejar los zapatos en la ventana o junto al pesebre se mantiene con muy pocas variantes. Sobre su origen hay diferentes historias.

UNA TRADICIÓN, MUCHAS TEORÍAS

La teoría más fuerte se remonta al siglo XV en Holanda (actual Países Bajos). Siguiendo la tradición de poner un zapato en la víspera del 6 de enero, las personas más pobres llevaban su calzado a la iglesia para que los más adinerados depositaran allí sus limosnas. 

Otra de las hipótesis sostiene que la tradición surgió en México. Según la leyenda, los zapatos deben dejarse a la par del pesebre porque los Reyes Magos visitan al Niño Jesús, y que la cantidad de pares sirve para indicar a los tres hombres la cantidad de personas que viven en la casa y la edad aproximada de cada una de ellas.

También es de México otra de las teorías. La Sociedad Artística Sinaloense señala que los niños allegados a Jesús se apenaban tanto de verlo siempre descalzo que decidieron juntarse entre varios para regalarle un par de zapatos que dejaron durante la noche del 5 de enero en la ventana de su casa. Los Reyes Magos recompensaron esa acción desinteresada dejando golosinas y regalos en los zapatos.

Más allá de su origen, la tradición sigue vigente y esta noche miles de zapatos esperarán a los Reyes Magos llenos de ilusión.